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Valeria Mejía: futura psicóloga amante de transformaciones

Valeria Mejía

Carisma y sensibilidad son palabras protagonistas en el universo de Valeria Mejía

Con ganas de surgir en el mundo de la psicología, nativa del signo acuario,Valeria Mejía, de 20 años de edad, no solo sobresale por ser modelo hermosa, sino dada su personalidad dulce, alegre y espontánea.

Originaria de Medellín, Colombia, cuenta con swing latino y actitud vivaz.

Valeria Mejía

La promesa: Valeria Mejía 

Debido a la distinción, elegancia, para posar y desfilar, agentes de talentos no han dejado de tocar su puerta desde el inicio de la carrera profesional.

“Sin buscar las oportunidades comenzaron a llamarme para distintos catálogos”, subrayó.

La indiscutible belleza de Mejía hace que el mundo se detenga por momentos y más de uno decida voltear la mirada para admirarla.

A su vez, inteligencia también se denota: anhela convertirse en psicóloga, a fin de aportar al desarrollo de naciones.

“Siempre he tenido claro que quiero ayudar en lo posible a los demás, tuve la oportunidad de escoger una carrera universitaria y no lo dudé ni un instante”, narró.

Entre sus proyectos a futuros se encuentra crear fundación para ayudar a los más necesitados.

“Deseo graduarme, vivir en Suiza y crear una fundación para perritos y niños sin hogar”, explicó.

Aunque de niña Valeria Mejía nunca soñó con ser modelo, aspiró ser factor de cambio en la sociedad.

Visionaria al 100 %

Se prepara cada mañana para iniciar jornada con desayuno nutritivo, después centra mirada en entrenar, para sentirse saludable y mantener figura.

Como mujer emprendedora y empoderada, planea emigrar a Europa en virtud de concretar iniciativas imaginadas.

El destino de ensueño resulta Suiza: lugar de los mejores quesos del mundo y amores más románticos.

Entre los pasatiempos sale a la flote leer y escribir; el buen gusto la persigue hasta el paladar, le encanta deleitarse con sushi.

Valeria Mejía

Dios y familia primero

Fiel creyente del Señor y costumbres cristianas, agradece a diario por un día más de vida.

Indica no sentir avergüenza por sus creencias, pregona y profesa la fe con gran placer.

“Soy una hija de Dios. No me da pena demostrar mi fe. Soy muy creyente”, sentenció.

La familia llega a convertirse en elemento sumamente importante, son muy unidos.

Afirmó: “Somos una familia pequeña pero de gran corazón”.

En otra línea, Valeria Mejía aconseja evitar guiarse por falsos prototipos de la industria del entretenimiento.

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