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Nio Salazar: El éxito lleva su nombre y apellido

NIOMAR SALAZAR

Modelo, Ingeniera, madre y animadora. Apuesta a ella y asegura jamás perder.

Muchos talentos describen la trayectoria de Niomar Salazar, más conocida como Nio Salazar. 

La dama brillante, que enamoró al éxito y logró seguir su andar, no obtendría felicidad de quedarse con una sola profesión.

Como modelo, ingeniera industrial, madre y animadora nos abre las puertas de su intimidad.

Nacida el 31 de diciembre de 1984, en Anzoátegui, Venezuela, Nio Salazar se describe como una mujer enamorada de la vida, apasionada por entrenar y practicar pole dance.

Cada domingo cumple con el rol que más ama: ser mamá. Mientras, de lunes a sábado trabaja arduamente para proyectarse  como modelo.

Causa y efecto en Nio Salazar

El modelaje llegó a la vida de Nio Salazar de manera inesperada. Caminando por centro comercial reconocido se topó con un fotógrafo, quien propuso hacer algunas fotos. Desde entonces despegó su carrea.

Con respecto a las pasarelas, específicamente al mundo del Miss Venezuela, confiesa: «Jamás me imaginé siendo modelo, mi ilusión siempre fue ser ingeniera y eso fue lo que me impulsó. Deseé verme como me visualizaba de niña y lo logré”.

Por el momento Nio se encuentra tranquila, está dedicada cuerpo y mente a sus profesiones. Aunque no está cerrado su corazón, por lo pronto no comparte su amor con más nadie que con sus hijas, motivo de inspiración pues desea un mejor futuro para cada una.

“Soñar y visualizar lo que queremos ser depende de nosotras mismas. Los sueños no son inalcanzables, todo depende de la constancia que le dediquemos”.

Esta hermosa y atlética latina agradece a Dios el haberla rodeado de personas maravillosas, quienes a lo largo de su existencia han nutrido y fortalecido su ser, tanto humano como profesional.

Nio Salazar

Sencillamente Nio

Seguir soñando forma parte de los planes de Nio Salazar, destacando como el lugar donde deja volar el ingenio: su casa, junto a sus hijas, rostros que la llevan a desear comerse el mundo, logrando con sus inocentes sonrisas darle la plena felicidad que busca cuando se refugia en ellas. “Son mi mayor orgullo”, nos confesó.

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