Más que modelar, ama diseñar. Para ella es satisfactorio imaginar atuendo, y, al siguiente, ver a una hermosa chica llevando su creación
Nacida en Valledupar, Colombia, Irina Vargas soñaba con llegar a capital y triunfar en la moda, tal como lo ha conseguido en la actualidad.
Su espacio de alegría y plenitud lo encontró en su atelier, en Bogotá, proyecto trazado al graduarse hace 10 años en Diseño y Mercadeo de Moda, en Medellín.

“La universidad siempre estuvo muy claro en mi plan de vida, sabía que el sueño de una vida debía materializarlo mediante preparación en una de las mejores escuelas de diseño”, expresó.

Irina se apasiona por lo que hace. Diseñar, más que su trabajo, resulta hobbie.
Al hablar de anhelos, dijo que sueña con expandir su marca y llevarla a otros rincones, pues su felicidad es ver a sus clientes satisfechos luciendo sus creaciones.

Irina Vargas en persona
Soltera, emprendedora, exitosa, familiar, amante de las películas y siempre informada, es así como se define esta mujer que, a sus 30 años, ha logrado casi todo lo que muchas jóvenes desean: triunfar en el mundo de la moda.
“Mi consejo a los jóvenes de Latinoamérica y del mundo es fijen sus sueños y metas a nivel personal, no permitan que nada ni nadie manipule sus ideas y sueños”.

Irina Vargas se ha convertido en mujer muy centrada y equilibrada.
Goza la comida sin privaciones, le gusta practicar yoga, lo que la ayuda a mantenerse serena y enfocada. De hecho, comienza cada mañana ejercitándose y el resto del día se encuentra en su atelier, zona y lugar de paz para la hermosa dama.

Cuando se refirió a su familia, narró que ellos son vitales. Con sus consejos ha aprendido que obstáculos siempre aparecerán en el camino, pero la actitud con la que estos se afrontan obedece a lo que marca la diferencia.

